CAPITULO CUATRO: EL INVITADO INESPERADO
Mientras comían se escuchó una explosión muy fuerte y de inmediato en cielo negro se vio decorado por una lluvia de colores. Todos dejaron de comer y miraron esa lluvia de color acompañada por grandes explosiones y al terminar todos aplaudieron entusiasmado y una voz hizo su aparición.
-Gracias, gracias. Pero no es para tanto. Muchas gracias. -El que habló era Sergio Pedro haciendo una reverencia.
Luis Mario se dirigió hacia él, lo agarró del brazo y dijo manteniendo la sonrisa y la voz baja:
-No se como has entrado pero sé como vas a salir de aquí.
Sergio Pedro empezó a reír y con un gesto rápido hizo que la mano de Luis Mario le soltara.
-Es evidente que no sabes quien soy, querido padrastro. Soy hijo de tu bella esposa María Luisa.
La cara de Luis Mario al recibir tal noticia era un poema. Su firme sonrisa se había convertido en una mueca. ¿Como era posible que su mujer nunca le contara que tenia un hijo o que había estado casada? ¿Que más secretos le estaba ocultando?
-Mamá, pero que guapa está. -Dijo Sergio Pedro estirando los brazos mientras caminaba hacia ella para darle un abrazo no demasiado fuerte por si le arrugaba su caro vestido.
-¿Pero que haces aquí? -Preguntó María Luisa con la misma cara de sorpresa que su marido.
-Vamos, que soy tu hijo puedes fingir un poco más de cariño.
Los invitados a ver todo aquello empezaron a cuchichear en voz baja.
-¿Tu sabias que María Luisa tenia otro hijo?
-Yo no tenia ni idea ¿y tu?
-Tampoco. Pero se de alguien que si lo puede saber.
-Martín ¿Tu sabias algo de esto?
-Sé lo mismo que ustedes por el momento.
La fiesta llegó a su fin. Todos los invitaros se marcharon sin decir nada.
CAPITULO CINCO: REUNIÓN FAMILIAR.
Estaban los tres sentados en uno de los tres grandes salones de la casa cuando la puerta de la entrada se abrió y aparecieron Daniel Guzmán, Sandra Isabel y Rosana Margarita que habían estado en otra fiesta con unos amigos.
-Justo a tiempo. Ya estamos todos para escuchar tu explicación queridisima esposa y si no te quieres explicar. Tu hijo lo hará por ti.
-¿Que pasa Papá? - preguntó Rosana Margarita.
-Nada hija mía, aquí tu madre que nos ha engañado a todos.
-No te pongas melodramático Luis Mario. Tu nunca me preguntaste nada de mi vida.
-¿Ahora la culpa es mía? ¿No sabia que te tenia que hacer un interrogatorio? Pero eso tiene solución el interrogatorio te lo vamos hacer entre todos.
María Luisa tragó saliva y le echó una mirada fulminante a Sergio Pedro y este le respondió tirandole un beso.
-¿Se puede saber de que estáis hablando? Hemos estado en una fiesta super molona y llegamos a casa y se nos rompe el clímax. Joooo esto no es justo. -Dijo Sandra Isabel.
-¿ Y ese quien es? -Preguntó Daniel Guzmán.
-Mira lo que has hecho. Estarás orgulloso ¿verdad? No te podías aver quedado en tu casa. Noooo, tu. Noooooo ¿Para qué?
-No regañes al chico. Al fin y al cabo es tu hijo. -Dijo Luis Mario acusándola con su dedo indice.
-¿Como? -Preguntaron los tres hermanos a la vez.
-Ese que veis ahí sentado es vuestro hermanastro. Que por cierto todavía no se ni como se llama.
-Me llamo Sergio Pedro.
CAPITULO SEIS: LA NOCHE MÁS LARGA.
Las horas pasaban lentamente.Maria Luisa no sabia donde meterse, se sentía avergonzada y llena de ira mientras que Sergio Pedro estaba disfrutando de lo lindo.
-Nos quieres contar ¿Como hemos llegado a esto? -Preguntó Luis Mario levantándose de su asiento para ponerse delante de su querida esposa poniendo las manos en los bolsillos del pantalón. ( esta pose recordaba a las películas de Gary Cooper cuando rescataba a la dama en apuros ).
-Esta bien, esta bien. Ya no lo puedo aguantar más. Lo contaré todo. Aunque la verdad puede ser posible que no la aguantéis. Pero antes me tomare una copa tranquilamente y no quiero escuchar a nadie mientras me la tomo.
Todos quedaron en silencio.
Las tres amas de llaves estaban en la cocina, mientras que Mika y Mona fregaban Mami tenia puesta la oreja detrás de la puerta para no perderse detalle del culebrón.
-Mami, cuéntanos lo que está pasando. -Dijo Mona mientras secaba una copa con un paño limpio de color blanco y guiñándole un ojo.
-La señora no ha podido aguantar la presión y va a tirar de la manta.
-Huy, huy, huy. Eso es para verlo. -Intervino Mika.
-Ya te digo aunque tendremos que tener mucho cuidado con ella en estos días porque estará a la que salta.-Aconsejó Mami en voz baja.
-El hijo de la señora está bastante bien ¿No os parece?- Preguntó Mona que consiguió arrancar risas a sus compañeras.
CAPITULO SIETE: LA REVELACIÓN.
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