DECIMO TERCERA PARTE DEL CULEBRON


CAPITULO TREINTA Y DOS: QUESO Y UVAS.

Con la misma rapidez que el sol sale, se va y da paso a la luna y a su manto de estrellas. Algunos grillos tocaban su música para algunos algo molesta y para otros cautivadora, las flores llamadas Damas de noche embriagaban esa noche.
Sergio Pedro sin camiseta y con los pantalones rotos estaba en el marco de la puerta observando todo aquello. Se sentía tranquilo aunque sus nudillos le dolían un poco.
De su boca una amplia sonrisa se dibujó al ver como Mona se acercaba hacia el. Sus andares iban cada vez mas deprisa al igual que su corazón.
Y al estar uno en frente del otro se besaron con pasión.
-Pasa, tengo una sorpresa para ti. -Dijo Sergio Pedro a su querido amor.
Mona pasó y en la mesa vio una fuente de uvas verdes y negras.
-¿Y esto? -Preguntó ella.
-Es nuestra cena. -Respondió Sergio Pedro alejándose de la puerta para acercarse mas a ella. Cogió una uva la besó y luego se la metió en la boca de ella.
Y de otra pequeña fuente que Mona no había visto cogio un trocito de queso.
-¿Y esto? -Preguntó otra vez ella.
-¿Nunca te han dicho que uvas y queso saben a beso? -Contestó el con otra pregunta.
Y como de costumbre se tumbaron en la cama desnudos ella le daba uvas y queso y el se sentía como Sansón con su Dalila.

CAPITULO TREINTA Y TRES: UNA PROPOSION INDECENTE.

Martín estuvo esperando a Barbara Lorena justo en la puerta del edificio donde trabajaba. Sentado en su coche escuchaba la radio, cuando la locutora termino de hablar dio paso a una canción que a Martín le trajo muy buenos recuerdos y hasta se puso a cantar. La canción se llamaba: Y nos dieron las diez.
-Fue en un pueblo con mar, una noche después de un concierto. Tu reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto. Cantame una canción al oído y te pongo un cubata. Con una condición que me dejes abierto tus ojos de gata.
Y al llegar la parte que decía y nos dieron las diez y las once, las doce, la una, las dos y las tres y desnudo nos encontró la Luna. Entró Barbara Lorena en el coche sin decir nada, tan solo sonreía.
-Vamonos. -Dijo Martín arrancando el coche.
Llegaron a una cafetería. Estaba llena de gente y los camareros iban y venían con las bandejas llenas de bebidas y algunas tostadas y sanchiws mixtos de jamón cocido y queso en loncha.
Se sentaron en la única mesa que estaba libre. Se escuchaba un montón de murmullos como: Mira lo que me he comprado, mi niña no le gusta las lentejas, me tengo que ir, mi jefe me tiene hasta lo que rima, de tal palo tal astilla. Y cuando por fin llegó el camarero a su mesa martín dijo: dos cafés de maquina con leche y dos tostadas con paté de campaña. Espero a que el camarero se fuera cosa que no tardó mucho en hacer.
-¿Estas contenta trabajando con Luis Mario? -Preguntó Martín poniendo sus manos entre lazadas debajo de su barbilla.
-No estoy mal. -Contestó Barbara Lorena con una voz dulce y aterciopelada.
-Pero podrías estar mucho mejor ¿Verdad?
Ella no dijo nada.
-¿Y si te digo que si me ayudas no tendrás que trabajar mas en toda tu vida?
En ese momento llegó el camarero con los dos cafés y las tostadas y en un recipiente de cristal el paté de campaña.
-¿Y como vas a poder hacer todo eso? -Preguntó Barbara Lorena abriendo su sobrecito de azúcar mientras lo vertía poquito a poco en su café.
-En mis ratos libres soy mago y los fines de semana me convierto en el genio de la lampara maravillosa. -Contestó Martín riéndose a carcajadas.
-¿Que es lo que tendría que hacer yo?
Martín dio el primer buche a su café que por cierto no le hecho ni azúcar.
-Tan solo me tienes que llamar cuando Luis Mario salga y decirme a donde va.
Barbara Lorena cogio su vaso con dos dedos porque el cristal quemaba demasiado. Sopló pero no lo pudo probar. El café quemaba demasiado.
-Eso me parece poco trabajo para ganarme después tanto.
Martín se inclino sobre la mesa para estar mas cerca de ella. Su perfume lo estaba volviendo loco.
-A veces con el mínimo esfuerzo se consigue mucho.
Ella miró su pequeño reloj de pulsera de la marca Lotus y antes de levantarse dijo:
-Trato hecho. Yo cumpliré mi palabra. A ver si puedes tu cumplir la tuya.
-¿Te vas? ¿No te terminas el café? -Preguntó Martín rápidamente para impedir que esa mujer se fuera de su vista.
-Si, si me voy. Y si te das prisa en pagar podrás seguirme. -Y al decir eso se arreglo el pelo se colocó bien el bolso y se marchó.
Martín llamó al camarero pero el camarero no le hacia caso, estaba muy ocupado atendiendo a sus nuevos clientes.
La desesperación se apoderó de el. Sabia que si tardaba mas la perdería de vista y no quería perderse una mujer asín. Sacó su cartera, abrió la parte de los billetes y sacó uno de cinco euros y lo dejó debajo del platillo de café y salió andando muy deprisa de allí.
Y en la puerta de esa cafetería estaba Barbara Lorena y preguntó:
-¿Nos vamos?

CAPITULO TREINTA Y CUATRO: LA CARTA.

DECIMO SEGUNDA PARTE DEL CULEBRON


CAPITULO TREINTA: BIEN VENIDO A LA FAMILIA.

A la mañana siguiente todos estaban desayunando y a la espera de que Luis Mario llegara a casa.
Todos estaban algo inquietos por la aventura de anoche. Luis Mario entro en casa. Su cara reflejaba cansancio y al andar arrastraba los pies.
-¿Y bien? -Preguntó Daniel Guzmán.
-Espera hijo mio que descanse un poco.
Y al decir esto se tumbó en el sofá, con gran esfuerzo se quito los zapatos. Los ojitos se le cerraban pero su mujer se lo impedio.
-Cuéntanos lo que ha pasado y luego te duermes tranquilamente.
Luis Mario suspiro e intentó incorporarse pero no pudo y tumbado en el sofá comenzó a hablar.
-Ese ser tiene un largo historial delictivo y ademas se había escapado del psiquiátrico. Anda Rosana Margarita que ojo tienes para echarte amigos.
Rosana margarita no dijo nada.
-Sergio Pedro cuando me despierte tu y yo hablaremos.-Y al decir esto sus ojos no pudieron estar mas tiempo abiertos y se cerraron y en un profundo sueño Luis Mario se sumergió.
Al cabo de cinco horas se despertó y nada mas despertarse dijo:

-¿Donde está Sergio Pedro?
Mona que estaba cerca de él por casualidad respondió:
-Ahora mismo lo voy a buscar.
Y fue en dirección a la casa de invitados donde estaba Sergio Pedro tumbado boca arriba en la cama.
-El señor Luis Mario le llama.
Sin decir nada se levantó, besó a Mona en los labios y se marchó.
-Siéntate a mi lado. -Ordenó Luis Mario. -Te quiero dar las gracias por defender tan ferozmente a mi hija. Me siento profundamente agradecido y por ello me siento orgulloso al decirte. Bien venido a la familia. -Y al terminar esa frase le dio un gran abrazo.

CAPITULO TREINTA Y UNO: LA CITA DE BARBARA LORENA.

Cuando Martín se enteró de la noticia fue a ver directamente a su amigo. Primero llamó a su casa para saber donde se encontraba exactamente y la voz de una de las criadas que el no supo identificar le dijo que estaba en su oficina.
Colgó el teléfono. Cojió su abrigo, las llaves, la cartera y por supuesto su teléfono mobil y se dirigió a la oficina de su amigo.
Encontró aparcamiento a la primera y en un plus, plas estaba llamando a su despacho.
La puerta la abrió Barbara Lorena vestida con una camisa blanca y se rayas finas de color azul oscuros, y una falda de color negra y no usaba medias.
-Ahora mismo le diré al señor Luis Mario que está usted aquí.
Y antes de que Barbara Lorena fuera al despacho de su jefe Martin la agarró no muy fuerte del brazo y le preguntó:
-¿Hoy tienes la tarde libre?
Barbara Lorena le sonrió y respondió siempre tengo la tarde libre.
-¿A que hora sales?
-Dentro de dos horas.
-Te estaré esperando en la puerta. Tu y yo tenemos que hablar.
Un movimiento afirmativo de la cabezita de Barbara Lorena hizo que Martín la soltara y le dedicara una sonrisita.
-Luis Mario, está aquí el señor Martín.
-Haz que pase, por favor.
-¿Como estas, viejo amigo? Me entere de la odisea del otro día ¿Por que no me llamaste? Te hubiera acompañado a comisaria.
-No me hables mas de ese tema que me pongo malo, malisimo. Menos mal que estaba Sergio Pedro. No veas como zurra ese tipo. Daba miedo verlo.
Ambos rieron.
-Entonces ¿Todos estáis bien?
-Si, solo nos queda el susto pero lo peor ya pasó. Y cambiando un poco de tema ¿Como va nuestro asunto?
Martín se sintió perdido varios segundos. No se esperaba esa pregunta y lo dejo un poco fuera de juego.
-Va bien. -Respondió dubitativo.
-¿De verdad va bien? -Preguntó Luis Mario poniendo cara de jugador de poker.
-Bueno, tu sabes …..
-Yo no se nada. -Interrumpió Luis Mario. -Explicámelo.
-No he conseguido que tu mujer firmara estos contratos.
Luis Mario cruzó las manos. Respiró profundamente y habló con contundencia.
-Dame esos contratos. Hablaré yo con ella.
Martín se quedó de piedra. Como Luis Mario le diera por leer esos contratos llamaría a un sicario para que lo matara. El tenia dinero ¿Para que se va a manchar las manos de sangre?
-No te preocupes hombre, para algo me pagas ¿no?
Luis mario empezó a reír y respondió.
-En eso tienes razón pero creo que en este asunto es mejor que lo lleve yo ahora en adelante.
Martín un ateo desde que nació gracias a Dios se puso a rezar mentalmente mientras que buscaba sus papeles en el maletín.
-¿Los encuentras? -Preguntó su amigo algo impaciente.
-Si, si lo tengo aquí. -Sabia que no le valía la pena mentir porque conociendo a su amigo seguro que le pediría el maletín para buscarlo el mismo y la mala suerte de que el siempre llevaba todos los documentos importantes en ese maletín y eso también lo sabia Luis Mario.
-Aquí están.
-Bien, pues dámelo y ya tienes una cosa menos de que preocuparte.
-Si, ya -Dijo en voz baja.
Cerró el maletín, se puso en pie y dijo:
-Bueno viendo que todo está bien me marcho que todavía tengo que ver algunos clientes.
-Claro y gracias por tu interés.
-Eres mi amigo y para eso están los amigos.
Se dieron la mano y martín desapareció de su despacho.
Sentada en su mesa estaba la secretaria que en ese momento colgaba el teléfono.
-No te olvides de nuestra cita pequeña. Es algo que nos conviene a los dos.
La secretaria dijo que no moviendo negativamente la cabeza.

CAPITULO TREINTA Y DOS: QUESO Y UVAS.

DECIMO PRIMERA PARTE DEL CULEBRON


CAPITULO VEINTIOCHO: EL SUPER HEROE.

El primero que llegó a su cuarto fue Sergio Pedro quien agarro a ese ser y le empezó a golpear a puño cerrado mientras que ese individuo gritaba: Ya me voy, ya me voy. No me pegues mas. Ya me voy. Luis Mario y María Luisa también entraron en la habitación. María Luisa corrió al salón chillando. Hay que llamar a la policía. Las tres amas de llaves se despertaron y fueron corriendo al teléfono. Mami fue quien marco el numero y la señora fue la que se puso al teléfono. Luis mario quiso separar a esos dos pero no pudo. Daniel Guzmán salio de su cuarto con el arma en la mano. El padre aver aquello quiso quitarle el arma y sin querer el arma se disparó y todo quedo quieto y en silencio.
-Maldita sea, trae ese arma que no es ningún juguete. Dijo Luis Mario quitandole el arma a su hijo.
La bala no dio a nadie solo se quedo incrustada en la pared al lado de la ventana.
Llevad a ese desgraciado al salón.
Sergio Pedro lo levantó del suelo. El individuo tenia la boca partida al igual que la nariz.

CAPITULO VEINTINUEVE: LA AGENTE RODRIGUEZ RODRIGUEZ.

Alguien llamo a la puerta. Las tres amas de llaves se sobresaltaron. María Luisa ordenó que abrieran la puerta.
Mona fue la que abrió la puerta.
-Buenas noches. Soy la agente Rodriguez Rodriguez.
-Pase por favor.
Nada mas entrar vio a toda la familia despierta observando a un extraño individuo con la boca partida al igual que la nariz.
-¿Que ha pasado aquí? -Preguntó la agente poniendo su mano en la culata de su arma.
-Este ser ha intentado abusar sexualmente de mi hija.
-PAPAAAAA.-Dijo Rosana Margarita al escuchar eso.
-Ha forzado la cerradura y entro al cuarto de mi hija. -Dijo María Luisa con manos temblorosas.
-¿Es la primera vez que veis a este tipo?
Luis Mario y María Luisa dijeron que si pero los demás se quedaron en silencio.
-Soy, soy, soy...... Amigo de Rosana Margarita.
Los padres quedaron mudos al escuchar esa noticia.
-Te dije que marcharas de aquí. -Repuso Sergio Pedro amenazándolo con su puño.
-Ya basta. ¿Como se llama?
-Me llamo Franciiiisco Javiiiier. Para serviiiiiir a Diiiiiios y a usted.
-¿Sabes que el allanamiento es un delito?
Francisco Javier no dijo nada.
-No hagas ningún gesto raro, te voy a poner las esposas y vendrás conmigo a la comisaria ¿Lo has entendido? -No esperó una respuesta. -Y ustedes si lo desean le pueden denunciar.
-Por supuesto que queremos denunciar a este delincuente. Me visto y voy ahora mismo para la comisaria. -Dijo Luis Mario con voz autoritaria.

CAPITULO TREINTA: BIEN VENIDO A LA FAMILIA.

DECIMA PARTE DEL CULEBRON


CAPITULO VEINTISEIS: LA TORPEZA DE MARIA LUISA.

María Luisa estaba dándose un baño en la piscina aclimatada con su biquini de rayas.
En la tumbona se sentó Sergio Pedro dejando sus gafas de sol en el suelo.
Cuando María Luisa terminó se hacer sus tres largos se salio de la piscina y no esperaba ver allí sentado su hijo que en ese momento era como un saco de cemento que tenia que cargar ella sola.
-¿Que quieres? -Dijo su madre no en un tono de enfado sino de pesar.
-Por el momento quiero que no seas tan hostil conmigo ya que has sido una madre pésima podrías hacer un poder para hablarme bien.
Una risa de sarcasmo de María Luisa hizo que Sergio Pedro se enfadara.
-No quería llegar a este extremo pero no me dejas elección. Si quieres que me larguee de aquí y que os deje a tu maridito y a ti en paz metendráss que dar …... pongamos unos 20 millones de euros.
La risa de María Luisa se escuchó en todos los confines de la tierra. Pero pronto esa risa desapareció.
-Se que tienes una aventura con el hijo del jardinero y si por si eso fuera poco se que todavía estas casada con mi padre.

-¿Pero como......?
-¿Pero como lo se? Eso no te lo voy a responder lo que si te voy a repetir es lo que quiero por mi silencio y para largarme de aquí quiero esos 20 millones de euros. El tiempo que tardes en reunirlos me da igual pero si te diré que cuanto mas tarde mas tiempo me quedare aquí y puede ser que de vez en cuando se me escape algo de lo que ya se. Y una cosa mas mamá. El que ríe el ultimo ríe mucho mejor.
Y al decir esto recojio sus gafas de sol del suelo y se levantó de la tumbona y desapareció.

CAPITULO VEINTISIETE: UNA ATRACCION FATAL.

Unas manos enfundadas en unos guantes negros forzaba la puerta de la entrada principal. Tardo en conseguirlo pero lo consiguió. Entró a hurtadillas en la casa. Encendió una pequeña linterna comprada en los chinos por un euro cincuenta de luz blanca. Subió por las escaleras que daban a los dormitorios y a los servicios. Sin vacilación abrió la puerta del dormitorio de Rosana Margarita. Apagó la linterna ya que la luna, lunera, cascabelera hacia que su luz entrase en esa habitación. Se veía perfectamente el rostro de esa joven muchacha durmiendo plácidamente y tapada hasta las orejas con su plumifero de color café. Su respiración era profunda y no se movía.
Se acercó más ella, la quiso tocar pero no lo hizo por miedo a que se despertara. También quiso decir su nombre pero no se atrevió. Quería meterse en su cama. Quería adivinar que es lo que estaba soñando. Pero nada de eso hizo. Solo se quedó allí de pie mirando.
Rosana Margarita se movió y saco su pie descalzo de la cama. Eso fue demasiado para el. Séquito uno de sus guates con ayuda de sus dientes. Y como a cámara lenta acercó su mano a ese pie que le estaba diciendo: Tocame, tocame. Pero no me hagas cosquillas que despierto a mi dueña.
Y por fin toco ese cálido y desnudo pie.
El tacto fue suave y quería prolongar ese tiempo lo máximo posible. Estiro su mano y metió la mano dentro de su pijama. Toco la espinilla y quiso subir mas pero el dichoso pantalón se lo impedía.
Rosana Margarita se empezó a mover un poco mas de la cuenta. Y ese hombre sabia que se iba a despertar tarde o temprano pero no podía dejarla de tocar.
Y ella se despertó. Primero creía que estaba soñando pero enseguida se dio cuenta que ya había dejado de soñar y vio a ese individuo y quiso chillar pero no lo hizo porque sabia quien era.
-¿Que estas haciendo tu aquí? -Preguntó metiendo el pie desnudo otra vez dentro de la cama.
-Queriiiiia verte. Te echaba de menos.
-¿Como has entrado?
-Por la puerta, no soy un fantasma aunque lo parezca.
-Quiero que te vayas.
-No puedo, te quiiiiiero.
Rosana Margarita se quedó de piedra. Todos tenían razón ese chaval era muy raro y se sentía culpable por averle abierto las puertas de su casa y nunca mejor dicho. Las puertas.
-¿Me has oiiiido? Te quiiiiero.
Ella no sabia que hacer, estaba asustada, si estuviera en el cuarto de su hermano Daniel Guzmán no tendría tanto miedo porque su hermano escondía una pistola debajo de la almohada lastima que ella no tuviera esa arma.
-¿Por que no me diiiices nada?
Ella no respondió tan solo cojió su pesada y larga novela y sin pensárselo le golpeó repetidas veces mientras decía: ayudadme.

CAPITULO VEINTIOCHO: EL SUPER HEROE.

NOVENA PARTE DEL CULEBRON


CAPITULO VEINTICUATRO: EL APAGÓN.

El fin de semana paso rápido y otra vez Lunes. Martín estaba en su bufet de abogados revisando unos expedientes cuando su secretaria le entrego una carta.
Marin la dejó encima de la mesa. Encendió su ordenador. El logotipo de windous vista apareció en la pantalla. Martín escribió rápidamente su clave y por fin tubo a acceso a todas sus carpetas.
Lo primero que hizo fue mirar su correo electrónico que estaba lleno de propagandas y comenzó a borrar todos esos correos que no sirven para nada, hasta que vio uno que le llamo la atención. Era de María Luisa y ponía:
asunto: esto no va a quedar asín.
Y cuando pinchó dos veces para ver ese correo se fue la luz.
-Maldita sea. -Dijo en voz baja.
Miró a su alrededor y no encontró nada interesante que hacer. Los expedientes estaban bien y para esa tarde ya no tenia nada que hacer así que su vista se detuvo en la carta que le había entregado su secretaria.
La cojio, miró si había escrito algo, alguna dirección que le diera alguna pista de quien se la había mandado pero no había nada escrito.

Cojió su abre carta que era una espada de pirata y con maestría y rapidez la abrió, sacó un papel bien doblado. Lo desdoblo y antes de leerla se dirijio a la ventana para aprovechar la poca claridad que quedaba antes de que anocheciera y cuando se dispuso a leerla se dio cuenta de que no había nada escrito, dio la vuelta al papel pero seguía sin tener nada escrito.
-¿Pero que pasa hoy? Se va la luz, me dan una carta que no contiene nada. Sera mejor que vaya a casa. -Dijo para si mientras arrugaba ese papel en blanco y lo tiraba a su papelera de metal.

CAPITULO VEINTICINCO: CANCIONES PROTESTAS EN EL SALON.

-¿Estas segura que a tus padres no les importa que estemos aquí ensayando estas canciones? -Preguntó Petra la mejor amiga de Rosana Margarita.
-Mis padres apenas están en casa y a demás la casa es demasiado grande para que molestemos.
-Si, si, si que es grande. -Puntualizo Jean Pierre un estudiante de intercambio francés.
-No esta nada mal este chavolo ¿Y donde vamos a ensayar? -Preguntó Serafín un gaditano de pura cepa. Pero todo el mundo lo llamaban Sera.
-Pues vamos a ensañar en el salón principal.
-Pues vamos allá. -Dijo Petra cojiensola pesada funda de su guitarra española de la marca Alambra.
-¿Que os parece si empezamos por esta canción? -Preguntó Petra poniendo sus dedos en el mástil y buscando los acordes. -Los moros que trajo Franco en Madrid quieren entrar, mientras queden milicianos los moros no pasaran. No pasaran, no pasaran.
-Un poco fuerte cantar ese tema, somos estudiantes no socialistas. -Interrumpió Sera. -Mejor sera que cantemos esta. Estudiantes unidos, jamas serán vencidos, estudiantes unidos jamas serán vencidos. Fuera los malos profesores y vivan las revoluciones. A la mierda el director y viva la legalización. Abajo los libros te texto y viva yo contento ¿Que os parece?
-Mucho mejor pero le falta algo. -Dijo Jean Pierre.
-Pues di tu algo francés. -Ordenó Rosana Margarita.

-No se aver que piense un poco. Ummmmm. Manos arriba esto es un atraco, manos arriba esto es un atraco. La facultad privada es un lata y la facultad publica es la que suma. O algo asín. No se.
-¿Y tu Rosana Margarita, tu no cantas nada?
-Rosana Margarita pidió prestada la guitarra de Petra y comenzó a tocar y a cantar. -Un profesor se balanceaba sobre la tela una araña y viendo que no se caía fue a llamar a otro profesor. Dos profesores se balanceaban sobre la tela una araña y viendo que no se caían fueron a llamar a otro profesor.
Todos rieron y fue Sera quien habló.
-Esto no es serio, escuchando cantar me entran ganas de cantar carnavales.
Al escuchar aquello mas se reían.

CAPITULO VEINTISEIS: LA TORPEZA DE MARIA LUISA.

Cosas nuevas

Bueno familia, yo también he estado un poco perdida y tengo que hablar de varios temas.
1)Me he leído en un fin de semana "Contra el viento del Norte" y "Cada siete olas". Me han encantado, recomendado para hombres sensibles y mujeres.


2)He estado este fin de semana con un grupo de alimentación y me han dicho que hay que consumir quinoa, un cereal con muchas propiedades. Para las pre, intro y post menopausicas me han dicho que hay que tomar 80mgr de isoflavonas de soja.

NO ES ENTRAÑABLE?