DECIMA PARTE DEL CULEBRON


CAPITULO VEINTISEIS: LA TORPEZA DE MARIA LUISA.

María Luisa estaba dándose un baño en la piscina aclimatada con su biquini de rayas.
En la tumbona se sentó Sergio Pedro dejando sus gafas de sol en el suelo.
Cuando María Luisa terminó se hacer sus tres largos se salio de la piscina y no esperaba ver allí sentado su hijo que en ese momento era como un saco de cemento que tenia que cargar ella sola.
-¿Que quieres? -Dijo su madre no en un tono de enfado sino de pesar.
-Por el momento quiero que no seas tan hostil conmigo ya que has sido una madre pésima podrías hacer un poder para hablarme bien.
Una risa de sarcasmo de María Luisa hizo que Sergio Pedro se enfadara.
-No quería llegar a este extremo pero no me dejas elección. Si quieres que me larguee de aquí y que os deje a tu maridito y a ti en paz metendráss que dar …... pongamos unos 20 millones de euros.
La risa de María Luisa se escuchó en todos los confines de la tierra. Pero pronto esa risa desapareció.
-Se que tienes una aventura con el hijo del jardinero y si por si eso fuera poco se que todavía estas casada con mi padre.

-¿Pero como......?
-¿Pero como lo se? Eso no te lo voy a responder lo que si te voy a repetir es lo que quiero por mi silencio y para largarme de aquí quiero esos 20 millones de euros. El tiempo que tardes en reunirlos me da igual pero si te diré que cuanto mas tarde mas tiempo me quedare aquí y puede ser que de vez en cuando se me escape algo de lo que ya se. Y una cosa mas mamá. El que ríe el ultimo ríe mucho mejor.
Y al decir esto recojio sus gafas de sol del suelo y se levantó de la tumbona y desapareció.

CAPITULO VEINTISIETE: UNA ATRACCION FATAL.

Unas manos enfundadas en unos guantes negros forzaba la puerta de la entrada principal. Tardo en conseguirlo pero lo consiguió. Entró a hurtadillas en la casa. Encendió una pequeña linterna comprada en los chinos por un euro cincuenta de luz blanca. Subió por las escaleras que daban a los dormitorios y a los servicios. Sin vacilación abrió la puerta del dormitorio de Rosana Margarita. Apagó la linterna ya que la luna, lunera, cascabelera hacia que su luz entrase en esa habitación. Se veía perfectamente el rostro de esa joven muchacha durmiendo plácidamente y tapada hasta las orejas con su plumifero de color café. Su respiración era profunda y no se movía.
Se acercó más ella, la quiso tocar pero no lo hizo por miedo a que se despertara. También quiso decir su nombre pero no se atrevió. Quería meterse en su cama. Quería adivinar que es lo que estaba soñando. Pero nada de eso hizo. Solo se quedó allí de pie mirando.
Rosana Margarita se movió y saco su pie descalzo de la cama. Eso fue demasiado para el. Séquito uno de sus guates con ayuda de sus dientes. Y como a cámara lenta acercó su mano a ese pie que le estaba diciendo: Tocame, tocame. Pero no me hagas cosquillas que despierto a mi dueña.
Y por fin toco ese cálido y desnudo pie.
El tacto fue suave y quería prolongar ese tiempo lo máximo posible. Estiro su mano y metió la mano dentro de su pijama. Toco la espinilla y quiso subir mas pero el dichoso pantalón se lo impedía.
Rosana Margarita se empezó a mover un poco mas de la cuenta. Y ese hombre sabia que se iba a despertar tarde o temprano pero no podía dejarla de tocar.
Y ella se despertó. Primero creía que estaba soñando pero enseguida se dio cuenta que ya había dejado de soñar y vio a ese individuo y quiso chillar pero no lo hizo porque sabia quien era.
-¿Que estas haciendo tu aquí? -Preguntó metiendo el pie desnudo otra vez dentro de la cama.
-Queriiiiia verte. Te echaba de menos.
-¿Como has entrado?
-Por la puerta, no soy un fantasma aunque lo parezca.
-Quiero que te vayas.
-No puedo, te quiiiiiero.
Rosana Margarita se quedó de piedra. Todos tenían razón ese chaval era muy raro y se sentía culpable por averle abierto las puertas de su casa y nunca mejor dicho. Las puertas.
-¿Me has oiiiido? Te quiiiiero.
Ella no sabia que hacer, estaba asustada, si estuviera en el cuarto de su hermano Daniel Guzmán no tendría tanto miedo porque su hermano escondía una pistola debajo de la almohada lastima que ella no tuviera esa arma.
-¿Por que no me diiiices nada?
Ella no respondió tan solo cojió su pesada y larga novela y sin pensárselo le golpeó repetidas veces mientras decía: ayudadme.

CAPITULO VEINTIOCHO: EL SUPER HEROE.

NOVENA PARTE DEL CULEBRON


CAPITULO VEINTICUATRO: EL APAGÓN.

El fin de semana paso rápido y otra vez Lunes. Martín estaba en su bufet de abogados revisando unos expedientes cuando su secretaria le entrego una carta.
Marin la dejó encima de la mesa. Encendió su ordenador. El logotipo de windous vista apareció en la pantalla. Martín escribió rápidamente su clave y por fin tubo a acceso a todas sus carpetas.
Lo primero que hizo fue mirar su correo electrónico que estaba lleno de propagandas y comenzó a borrar todos esos correos que no sirven para nada, hasta que vio uno que le llamo la atención. Era de María Luisa y ponía:
asunto: esto no va a quedar asín.
Y cuando pinchó dos veces para ver ese correo se fue la luz.
-Maldita sea. -Dijo en voz baja.
Miró a su alrededor y no encontró nada interesante que hacer. Los expedientes estaban bien y para esa tarde ya no tenia nada que hacer así que su vista se detuvo en la carta que le había entregado su secretaria.
La cojio, miró si había escrito algo, alguna dirección que le diera alguna pista de quien se la había mandado pero no había nada escrito.

Cojió su abre carta que era una espada de pirata y con maestría y rapidez la abrió, sacó un papel bien doblado. Lo desdoblo y antes de leerla se dirijio a la ventana para aprovechar la poca claridad que quedaba antes de que anocheciera y cuando se dispuso a leerla se dio cuenta de que no había nada escrito, dio la vuelta al papel pero seguía sin tener nada escrito.
-¿Pero que pasa hoy? Se va la luz, me dan una carta que no contiene nada. Sera mejor que vaya a casa. -Dijo para si mientras arrugaba ese papel en blanco y lo tiraba a su papelera de metal.

CAPITULO VEINTICINCO: CANCIONES PROTESTAS EN EL SALON.

-¿Estas segura que a tus padres no les importa que estemos aquí ensayando estas canciones? -Preguntó Petra la mejor amiga de Rosana Margarita.
-Mis padres apenas están en casa y a demás la casa es demasiado grande para que molestemos.
-Si, si, si que es grande. -Puntualizo Jean Pierre un estudiante de intercambio francés.
-No esta nada mal este chavolo ¿Y donde vamos a ensayar? -Preguntó Serafín un gaditano de pura cepa. Pero todo el mundo lo llamaban Sera.
-Pues vamos a ensañar en el salón principal.
-Pues vamos allá. -Dijo Petra cojiensola pesada funda de su guitarra española de la marca Alambra.
-¿Que os parece si empezamos por esta canción? -Preguntó Petra poniendo sus dedos en el mástil y buscando los acordes. -Los moros que trajo Franco en Madrid quieren entrar, mientras queden milicianos los moros no pasaran. No pasaran, no pasaran.
-Un poco fuerte cantar ese tema, somos estudiantes no socialistas. -Interrumpió Sera. -Mejor sera que cantemos esta. Estudiantes unidos, jamas serán vencidos, estudiantes unidos jamas serán vencidos. Fuera los malos profesores y vivan las revoluciones. A la mierda el director y viva la legalización. Abajo los libros te texto y viva yo contento ¿Que os parece?
-Mucho mejor pero le falta algo. -Dijo Jean Pierre.
-Pues di tu algo francés. -Ordenó Rosana Margarita.

-No se aver que piense un poco. Ummmmm. Manos arriba esto es un atraco, manos arriba esto es un atraco. La facultad privada es un lata y la facultad publica es la que suma. O algo asín. No se.
-¿Y tu Rosana Margarita, tu no cantas nada?
-Rosana Margarita pidió prestada la guitarra de Petra y comenzó a tocar y a cantar. -Un profesor se balanceaba sobre la tela una araña y viendo que no se caía fue a llamar a otro profesor. Dos profesores se balanceaban sobre la tela una araña y viendo que no se caían fueron a llamar a otro profesor.
Todos rieron y fue Sera quien habló.
-Esto no es serio, escuchando cantar me entran ganas de cantar carnavales.
Al escuchar aquello mas se reían.

CAPITULO VEINTISEIS: LA TORPEZA DE MARIA LUISA.

Cosas nuevas

Bueno familia, yo también he estado un poco perdida y tengo que hablar de varios temas.
1)Me he leído en un fin de semana "Contra el viento del Norte" y "Cada siete olas". Me han encantado, recomendado para hombres sensibles y mujeres.


2)He estado este fin de semana con un grupo de alimentación y me han dicho que hay que consumir quinoa, un cereal con muchas propiedades. Para las pre, intro y post menopausicas me han dicho que hay que tomar 80mgr de isoflavonas de soja.

NO ES ENTRAÑABLE?

OCTABA PARTE DE RESIDENCIAL PARADISE


CAPITULO VEINTIDOS: UN PERRO COMO TU.

Ni Maria Luisa ni Luis Mario comieron en casa. Daniel Guzmán salio de su cuarto y al ver el invitado de su hermana decidió comer fuera de casa. Sandra isabel que todo lo raro, inesperado y extraño le llamaba la atención decidio comer con ellos.
-Cuéntame ¿Donde conociste a mi hermanita? -Preguntó Sandra Isabel mientras pinchaba la lechuga y el tomate de su ensalada Cesar, dejando el queso para lo último que era lo que mas le gustaba.
-La conocíiii una tarde, con su guiiiitarra cantaba boleros. Teniiiia puesto un jeans y una ciiiinta amariiiilla en el pelo. ¿Que vas hacer? Me preguntó sonriendo. Lo que tu quiiieras respondiii. Fuiiimos a un bar y mojamos los sueños. Y de miiiis ojos un delfiiin, piiiintó una ola riiizada en su pecho. Luego reiiimos y rompiiiimos el hiiielo.

-Que romántico. -Dijo Sandra Isabel mientras volvía a meterse lechugas con beicon a la boca. -¿Y a que te dedicas?
El invitado dejo su sándwich sin terminar en cima del plato y dijo:
-Miii trabajo es algo diiifiiiciiiil de expliiiicar. Me dediiico a arreglar los corazones rotos.
Una carcajada de Sandra isabel hizo enfadar a su hermana.
-Bueno ya basta. Nos vamos a mi cuarto para seguir hablando de nuestras cosas.
-No te enfades hermanita esque tu amigo me ha hecho gracia eso es todo.
En ese momento entró Sergio Pedro.
-¿Quien es ese?
-Es el nuevo novio de Rosana Margarita y se dedica a arreglar corazones rotos.
Sergio Pedro no se podía creer lo que estaba oyendo ¿Como que ese individuo, susodicho, engendro, siniestro y feto mal parido era el novio de su hermanastra?
-Ahora mismo te vas a largar de aquí. -Dijo Sergio Pedro hacercandose a ese ser tan feo.
-Veo en tu corazón que te han hecho mucho daño. -Dijo el invitado algo asustado.
-A todo el mundo le han hecho daño. Así que perro ya te estas largando.
-Un perro como tú. -Se defendió verbalmente el individuo.
-Como quieras pero por tu bien largate de aquí y no me lo hagas repetir.
El individuo agachó la cabeza dejando que su pelo largo y lacio le cubriese el rostro y sin decir ni Mu de allí se marchó.
-Maldita seas Sergio Pedro, ojala no hubieras venido nunca a esta casa.
Sergio Pedro empezó a reír.
-Eso mismo diría mi madre pero algún día me darás las gracias ese tipo no es de fiar.
Sandra isabel estaba encantada de tener un hermanastro asín, un tipo fuerte que dice las cosas sin importar si lo que esta diciendo esta bien o esta mal y que encima hace el amor como un Dios.


CAPITULO VEINTITRES: UNA NOCHE DE LO MAS ROMANTICA.

Mona termino la ultima de limpiar, no había nadie en casa y el señorito Sergio pedro se encontraba en la casa de los invitados.
Fue a su cuarto se quito la ropa del uniforme y con la ropa interior puesta se dirijio a su armario sacó una blusa color vino tinto cosecha del dos mil y una falda corta de color negra con rayas blancas diplomáticas. Unas bragitas negras con encajes y un sujetador de color cebra.
Se duchó, se vistió y antes de salir se hecho agua de colonia Nenuco. Y puso dirección a la casa de los invitados.
Mona abrió la puerta sin llamar, sabia perfectamente que su amado la estaba esperando. Cuando entró encontró la casa decorada con miles de velas encendidas y el suelo lleno de pétalos de flores de distintos colores.
Y en la cama casi desnudo se encontraba Sergio Pedro que con su mano llamaba a Mona mientras que en la otra agitaba una tira de cuatros onzas de chocolate.
Mona se descalzó y se metió en la cama y Sergio Pedro hizo que mordiera el chocolate y mientras ella todavía lo estaba masticando el la besó.
En ese momento dijo Mona sonriendo:
-Ay, ay, aaaaaayyyyy, ayyyyy corazón, ayyyy corazón, no me digas no. Ay corazón acercate un poco mas. Se me parte el alma cuando tu no llegas. Se me oscurece el día y la noche mas oscura se vuelve. Cuidado corazón que tengo el alma envenenada, las venas se me revienta, se me sube la tensión tan solo de pensar en ti. Ay mi corazón,
SerigoPedro al escuchar eso, soltó su alma la cual le dictaba.
-A fuego lento tu mirada. A fuego lento tu lunada. Vamos tramando esta locura con la fuerza de los vientos y el calor de la ternura. Sigue el camino del cortejo a fuego lento, fuego viejo.sigue avivando nuestra llama con lo todo lo que te quiero y con lo mucho que me amas. A fuego lento me haces agua. Contigo tengo el alma enamorada. Me llenas, me vacías, me desarmas. Ay amor cuanto me amas.
Mona estaba extasiada, sus labios manchados de chocolate, su mirada cautivadora rebosante de amor y de felicidad.
-Te quiero. -Dijo Mona besando los labios también manchados de chocolate de Sergio pedro.
-Yo también te quiero.
E hicieron el amor como si fuera la primera vez para ambos.

CAPITULO VEINTICUATRO: EL APAGÓN.

SEPTIMA PARTE DE RESIDENCIAL PARADISE


CAPITULO VEINTE: EN LA BOCA DEL LOBO.

Martín se acercó a María Luisa y le dijo poniéndole su mano en la cintura.
-Veo que mi mujer tiene nuevo compañero de baile ¿Te apetece darles un poco de envidia? No es por presumir pero el baile seme da bastante bien.
-No lo pongo en duda, pero estos tacones me están destrozando mis pies.
-Ohhhh. Es una lastima.
Ambos sonrieron.
-Bonita fiesta Martín. -Dijo Bernardo Gabriel. Amigo de la familia desde que Martín era un crío.
-El merito es de mi mujer.
-¿Te puedo hacer una pregunta? -Preguntó María Luisa.
-Claro, pero si vamos hablar sera mejor que vayamos a otro sitio mas tranquilo.
María Luisa se puso a buscar con la mirada a su marido y Martín se dio cuenta de ese detalle.
-Tranquila. Se están divirtiendo y no creo que vayamos a tardar mucho. Volveremos a la fiesta antes que ellos se den cuenta de que hemos
desaparecido. ¿Y bien? -Preguntó Martín alargando la mano para que ella se la cogiera. Y juntos fueron al salón de juegos.
La puerta corredera de madera de caoba se abrió sin hacer ningún tipo de ruido. Entraron y Martín cerró la puerta.
-¿Te gusta jugar al billar? -Preguntó dirijiendose a la mesa de billar mientras cojia el taco.
-Martín, no hemos venido aquí para jugar. -Dijo María Luisa en un tono maternal.
-Tienes razón. Así que pregunta cuanto desees.
-¿Que asunto te traes entre manos con mi marido? Y no me digas que es un asunto inmobiliario porque no me lo trago.
Martín dejó el taco encima de la mesa de billar y se dirijio muy despacio hacia ella.
-Veo que no te andas por las ramas.
-¿Me lo vas a decir?
Martín se quedó a un palmo de donde ella estaba, inclinó levemente la cabeza y le respondió.
-Eso depende de ti ¿Cuanto deseas saberlo y que precio estas dispuesta a pagar? Porque esa información no es gratis.
En ese momento se dio cuenta ella que se había metido en la boca del lobo
-Creo que no ha sido una buena idea la de estar aquí.
-Si quieres volver a la fiesta, la puerta esta abierta yo me quedare aquí jugando al billar.
María Luisa dudó unos instante.
-Cierra la puerta cuando salgas. -Dijo Martín golpeando la bola blanca que hizo una carambola y metió la bola roja rallada.
-Lo deseo mucho. -Contestó al fin.
Martín siguió jugando.
-¿Y que precio estas dispuesta a pagar?
María Luisa se acercó a el. Puso su dedo en la espalda de el y le dibujo un corazón. Y la mano de Martín le correspondió debajo de bajo de su falda.
Sin quitarse la ropa el la hizo suya.
-Yo ya he cumplido mi parte del trato, ahora te toca a ti.
-El asunto que me traigo con tu marido es un asunto inmobiliario.
Al escuchar esas palabras María Luisa se sintió traicionada e iba a montar en cólera pero se dio cuenta de que eso tal vez era lo que el quería se mordió el labio inferior de su boca y cuando iba a salir de ahí dijo Martín sin mirarla.
-¿Te ha gustado?
María Luisa empezó a reír y le respondió.
-Querido no eres hombre para mi. Y si todavía no te ha quedado clara la respuesta te lo diré de otra forma. No he sentido nada de nada.
Martín no dijo nada tan solo golpeó otra bola.

CAPITULO VEINTIUNO: UN LOCO A DOMICILIO.

Rosana Margarita vino a casa con un invitado un tanto especial, su pelo era largo, lacio y de color negro. Su piel era blanca pero un blanco radiactivo. Sus ojos eran de color avellana claros. Vestía con camisa blanca de mangas anchas y largas, pantalones blancos y zapatos sin cordones también blancos. Su forma de hablar también era especial alargaba las ies y tenia un acento argentino.
-Pasa no te quedes en la puerta. Todavía es temprano y seguro que mis padres ni mis hermanos están en casa. Solo están las tres amas de llaves pero seguro que no van a decir nada.
-Eso a miiiii, no me iiiiimporta. Me gusta estar contigo. Tenemos que aprender muchas cosas del uno y del otro.
-Si. Sentémonos en el sofá, estaremos mas cómodos.
Mika entro en el salón y al ver ese chaval que no tendría mas de 25 años se asustó.
-Señorita Rosana ¿Se puede saber que haces con ese tipo tan siniestro?
Rosana soltó una carcajada.
-No es ningún siniestro, es un amigo. Se llama Gabriel.
-¿Un amigo? ¿Desde cuando? No me gusta su aspecto, no me da buena espina.
-Vamos Mika, es argentino.
-Y yo soy colombiana y no voy por hay asustando a las personas.
-Por favor Mika no quiero que el te escuche. Es muy sensible.
-¿Sensible? Viéndolo de cerca muy sensible no parece. Pero quien soy yo para como se dice JUZGAR. Eso es quien soy yo para juzgar a ese siniestro. Pero si lo ve tu madre yo me lavo las manos como hizo Pilatos.
-Gracias, eres un sol, un encanto, eres …....
-Dime que es lo que quieres que te traiga de comer. -Interrumpió Mika poniendo los ojos en blanco.
-Dos Coca Colas y un par de sándwich de pavo con lechuga y tomate.
-Vale pero antes de irme dime ¿Se va a quedar tu …... tu invitado mucho tiempo?
-Creo que no.
-Ahora mismo te traigo los sándwich y la Coca Cola.
Rosana Margarita volvió con su invitado.
-¿No le he caiiido biiien, verdad?
Rosana Margarita miró a esos ojos de color avellanas claros y respondió.
-Es que no te conoce.

CAPITULO VEINTIDOS: UN PERRO COMO TU.