CAPITULO VEINTIDOS: UN PERRO COMO TU.
Ni Maria Luisa ni Luis Mario comieron en casa. Daniel Guzmán salio de su cuarto y al ver el invitado de su hermana decidió comer fuera de casa. Sandra isabel que todo lo raro, inesperado y extraño le llamaba la atención decidio comer con ellos.
-Cuéntame ¿Donde conociste a mi hermanita? -Preguntó Sandra Isabel mientras pinchaba la lechuga y el tomate de su ensalada Cesar, dejando el queso para lo último que era lo que mas le gustaba.
-La conocíiii una tarde, con su guiiiitarra cantaba boleros. Teniiiia puesto un jeans y una ciiiinta amariiiilla en el pelo. ¿Que vas hacer? Me preguntó sonriendo. Lo que tu quiiieras respondiii. Fuiiimos a un bar y mojamos los sueños. Y de miiiis ojos un delfiiin, piiiintó una ola riiizada en su pecho. Luego reiiimos y rompiiiimos el hiiielo.
-Que romántico. -Dijo Sandra Isabel mientras volvía a meterse lechugas con beicon a la boca. -¿Y a que te dedicas?
El invitado dejo su sándwich sin terminar en cima del plato y dijo:
-Miii trabajo es algo diiifiiiciiiil de expliiiicar. Me dediiico a arreglar los corazones rotos.
Una carcajada de Sandra isabel hizo enfadar a su hermana.
-Bueno ya basta. Nos vamos a mi cuarto para seguir hablando de nuestras cosas.
-No te enfades hermanita esque tu amigo me ha hecho gracia eso es todo.
En ese momento entró Sergio Pedro.
-¿Quien es ese?
-Es el nuevo novio de Rosana Margarita y se dedica a arreglar corazones rotos.
Sergio Pedro no se podía creer lo que estaba oyendo ¿Como que ese individuo, susodicho, engendro, siniestro y feto mal parido era el novio de su hermanastra?
-Ahora mismo te vas a largar de aquí. -Dijo Sergio Pedro hacercandose a ese ser tan feo.
-Veo en tu corazón que te han hecho mucho daño. -Dijo el invitado algo asustado.
-A todo el mundo le han hecho daño. Así que perro ya te estas largando.
-Un perro como tú. -Se defendió verbalmente el individuo.
-Como quieras pero por tu bien largate de aquí y no me lo hagas repetir.
El individuo agachó la cabeza dejando que su pelo largo y lacio le cubriese el rostro y sin decir ni Mu de allí se marchó.
-Maldita seas Sergio Pedro, ojala no hubieras venido nunca a esta casa.
Sergio Pedro empezó a reír.
-Eso mismo diría mi madre pero algún día me darás las gracias ese tipo no es de fiar.
Sandra isabel estaba encantada de tener un hermanastro asín, un tipo fuerte que dice las cosas sin importar si lo que esta diciendo esta bien o esta mal y que encima hace el amor como un Dios.
CAPITULO VEINTITRES: UNA NOCHE DE LO MAS ROMANTICA.
Mona termino la ultima de limpiar, no había nadie en casa y el señorito Sergio pedro se encontraba en la casa de los invitados.
Fue a su cuarto se quito la ropa del uniforme y con la ropa interior puesta se dirijio a su armario sacó una blusa color vino tinto cosecha del dos mil y una falda corta de color negra con rayas blancas diplomáticas. Unas bragitas negras con encajes y un sujetador de color cebra.
Se duchó, se vistió y antes de salir se hecho agua de colonia Nenuco. Y puso dirección a la casa de los invitados.
Mona abrió la puerta sin llamar, sabia perfectamente que su amado la estaba esperando. Cuando entró encontró la casa decorada con miles de velas encendidas y el suelo lleno de pétalos de flores de distintos colores.
Y en la cama casi desnudo se encontraba Sergio Pedro que con su mano llamaba a Mona mientras que en la otra agitaba una tira de cuatros onzas de chocolate.
Mona se descalzó y se metió en la cama y Sergio Pedro hizo que mordiera el chocolate y mientras ella todavía lo estaba masticando el la besó.
En ese momento dijo Mona sonriendo:
-Ay, ay, aaaaaayyyyy, ayyyyy corazón, ayyyy corazón, no me digas no. Ay corazón acercate un poco mas. Se me parte el alma cuando tu no llegas. Se me oscurece el día y la noche mas oscura se vuelve. Cuidado corazón que tengo el alma envenenada, las venas se me revienta, se me sube la tensión tan solo de pensar en ti. Ay mi corazón,
SerigoPedro al escuchar eso, soltó su alma la cual le dictaba.
-A fuego lento tu mirada. A fuego lento tu lunada. Vamos tramando esta locura con la fuerza de los vientos y el calor de la ternura. Sigue el camino del cortejo a fuego lento, fuego viejo.sigue avivando nuestra llama con lo todo lo que te quiero y con lo mucho que me amas. A fuego lento me haces agua. Contigo tengo el alma enamorada. Me llenas, me vacías, me desarmas. Ay amor cuanto me amas.
Mona estaba extasiada, sus labios manchados de chocolate, su mirada cautivadora rebosante de amor y de felicidad.
-Te quiero. -Dijo Mona besando los labios también manchados de chocolate de Sergio pedro.
-Yo también te quiero.
E hicieron el amor como si fuera la primera vez para ambos.
CAPITULO VEINTICUATRO: EL APAGÓN.
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