CAPITULO VEINTICUATRO: EL APAGÓN.
El fin de semana paso rápido y otra vez Lunes. Martín estaba en su bufet de abogados revisando unos expedientes cuando su secretaria le entrego una carta.
Marin la dejó encima de la mesa. Encendió su ordenador. El logotipo de windous vista apareció en la pantalla. Martín escribió rápidamente su clave y por fin tubo a acceso a todas sus carpetas.
Lo primero que hizo fue mirar su correo electrónico que estaba lleno de propagandas y comenzó a borrar todos esos correos que no sirven para nada, hasta que vio uno que le llamo la atención. Era de María Luisa y ponía:
asunto: esto no va a quedar asín.
Y cuando pinchó dos veces para ver ese correo se fue la luz.
-Maldita sea. -Dijo en voz baja.
Miró a su alrededor y no encontró nada interesante que hacer. Los expedientes estaban bien y para esa tarde ya no tenia nada que hacer así que su vista se detuvo en la carta que le había entregado su secretaria.
La cojio, miró si había escrito algo, alguna dirección que le diera alguna pista de quien se la había mandado pero no había nada escrito.
Cojió su abre carta que era una espada de pirata y con maestría y rapidez la abrió, sacó un papel bien doblado. Lo desdoblo y antes de leerla se dirijio a la ventana para aprovechar la poca claridad que quedaba antes de que anocheciera y cuando se dispuso a leerla se dio cuenta de que no había nada escrito, dio la vuelta al papel pero seguía sin tener nada escrito.
-¿Pero que pasa hoy? Se va la luz, me dan una carta que no contiene nada. Sera mejor que vaya a casa. -Dijo para si mientras arrugaba ese papel en blanco y lo tiraba a su papelera de metal.
CAPITULO VEINTICINCO: CANCIONES PROTESTAS EN EL SALON.
-¿Estas segura que a tus padres no les importa que estemos aquí ensayando estas canciones? -Preguntó Petra la mejor amiga de Rosana Margarita.
-Mis padres apenas están en casa y a demás la casa es demasiado grande para que molestemos.
-Si, si, si que es grande. -Puntualizo Jean Pierre un estudiante de intercambio francés.
-No esta nada mal este chavolo ¿Y donde vamos a ensayar? -Preguntó Serafín un gaditano de pura cepa. Pero todo el mundo lo llamaban Sera.
-Pues vamos a ensañar en el salón principal.
-Pues vamos allá. -Dijo Petra cojiensola pesada funda de su guitarra española de la marca Alambra.
-¿Que os parece si empezamos por esta canción? -Preguntó Petra poniendo sus dedos en el mástil y buscando los acordes. -Los moros que trajo Franco en Madrid quieren entrar, mientras queden milicianos los moros no pasaran. No pasaran, no pasaran.
-Un poco fuerte cantar ese tema, somos estudiantes no socialistas. -Interrumpió Sera. -Mejor sera que cantemos esta. Estudiantes unidos, jamas serán vencidos, estudiantes unidos jamas serán vencidos. Fuera los malos profesores y vivan las revoluciones. A la mierda el director y viva la legalización. Abajo los libros te texto y viva yo contento ¿Que os parece?
-Mucho mejor pero le falta algo. -Dijo Jean Pierre.
-Pues di tu algo francés. -Ordenó Rosana Margarita.
-No se aver que piense un poco. Ummmmm. Manos arriba esto es un atraco, manos arriba esto es un atraco. La facultad privada es un lata y la facultad publica es la que suma. O algo asín. No se.
-¿Y tu Rosana Margarita, tu no cantas nada?
-Rosana Margarita pidió prestada la guitarra de Petra y comenzó a tocar y a cantar. -Un profesor se balanceaba sobre la tela una araña y viendo que no se caía fue a llamar a otro profesor. Dos profesores se balanceaban sobre la tela una araña y viendo que no se caían fueron a llamar a otro profesor.
Todos rieron y fue Sera quien habló.
-Esto no es serio, escuchando cantar me entran ganas de cantar carnavales.
Al escuchar aquello mas se reían.
CAPITULO VEINTISEIS: LA TORPEZA DE MARIA LUISA.
0 comentarios:
Publicar un comentario