CUARTA PARTE DE RESIDENCIAL PARADISE


CAPITULO DIEZ: UN DIA TRANQUILO EN RESIDENCIAL PARADISE.

Luis Mario se levanto muy temprano para ir a su oficina y mientras se subía a su coche. Un jaguar de color verde oscuro cojio su telefono mobil, un Nokia ultima generación, con cámara de 20 megapixeles, acceso directo a internet y con pantalla táctil y llamó a Martín.
-Tienes que venir a mi oficina es un asusto muy importante.
-No te preocupes voy para tu oficina ahora mismito.
María Luisa tardó un poco más en despertarse, salio de la cama con su camisón de color rosa claro, fue hacia su tocador y se tiro 15 minutos cepillándose el pelo, luego se cepillo los dientes y en esa tarea estuvo 10 minutos, luego se sentó en su tocador. Abrió todos los perfumes que tenia y hacia un total de siete y los olió uno a uno manteniendo un tiempo prudencial para no saturar su fino y delicado olfato y por fin eligió un perfume de Ágata Ruiz de la Prada llamado Beso. Se maquilló con una base de coloretes, se pintó los ojos y se hecho una crema hidratante en sus piernas.
Bajó a desayunar que siempre era en el patio donde se encontraba la
piscina, su desayuno consistía en una tostada con mermelada de frambuesa, un café solo de la maraca Saimaza, un zomo de la marca Juver,una manzana Golden, y un cuenco de cereales de la marca Special k. Mientras tomaba tranquilamente el desayuno observaba a su amante Juan Antonio como cogía esas grandes tijeras de podar y como sudaba mientras podaba.
-Señora ¿Le gusta como está quedando? -Preguntó Juan Marcos mientras se quitaba su sombrero de paja haciendo que su calva brillara por el Sol.
La señora levantó una mano dando a entender su conformidad. Mientras pensaba: Esta noche Juan Antonio mio no te me escapas.
Rosana Margarita se despertó de un saltó, rápidamente cogió su libro que se titulaba Largo domingo de noviazgo y se metió en la cama para leer con mas comodidad.
Daniel Guzmán no se despertó.
Y Sandra Isabel Y Sergio Pedro al despertar volvieron hacer el amor.
Las horas pasaban mientras que un viejo disco de vinilo hacia sonar una canción llamada Bambola.

CAPITULO ONCE: EL ABOGADO DEL DIABLO.

Cuando Luis Mario entró en su oficina su secretaria Barbara Lorena que vestía con unos pantalones de color blanco bastante pegados y una camisa de color azul metálico de manga corta le dijo con una sonrisa en sus labios:
-Señor Luis Mario le informo que el señor Martín le está esperando en su despacho y me he tomado la libertad de servirle un café mientras esperaba.
-Muchas gracias.
Y al decir esto Barbara Lorena se volvió a su mesa para atender el teléfono que en ese mismo momento estaba sonando.
Luis Mario entró en su oficina, Martín se levantó de su asiento y estrechando la mano en un saludo bastante cordial le dijo:
-He venido lo antes posible, dime que es lo que puedo hacer por ti.
Luis Mario se quito la chaqueta de color crema y la colocó en el perchero se sentó y empezó a decir:
-La noche pasada ya sabes lo que ocurrió en la fiesta. Pues luego me explicó todo lo que había pasado tiene dos hijos. a uno ya lo conocemos pero la otra todavía no ha dado señales de vida pero es cuestión de tiempo.
-¿Y que es lo que quieres hacer? -Interrumpió Martín.
-No lo sé, me pone entre su espada y mi pared, no se si hacer o mas bien deshacer, si hacerlo mal o hacerlo bien, hacer por hacer solo para deshacer lo que nunca se hacer. No se si me entiendes.
-Tranquilo, por lo que me estas diciendo el divorcio no lo quieres ya que perderías lo que llevas tanto tiempo persiguiendo. Esto me recuerda a un refrán que decía mi padre respecto a las mujeres. El dicho decía: Mientras que ella plancha mi corazón yo le doy Bambú. Nunca entendí a lo que se refería.
-¿Que es lo puedo hacer?
En la cara de Martín se dibujo una sonrisa maliciosa aprovechando que su amigo miraba hacia otro lado.
-Por el momento no hagas nada. La venganza es un plato que se sirve mejor en frío ya que en caliente uno no piensa con claridad. Sigamos con nuestro tema principal que si nos sale bien nos vamos a forrar.
-Tienes razón Martín. Menos mal que te tengo como amigo.
-Por cierto tu nueva secretaria esta bastante bien ¿Sabes si tiene pareja?
-Jajajajajaja, Martín si no te conociera diría que eres el abogado del diablo.
-No lo sabes tu bien. -Dijo martín casi inaudible con la mirada fija en un punto indeterminado.

CAPITULO DOCE: MONA, ERES DE LO QUE NO HAY.

Mona no le contó a sus compañeras lo que le había ocurrido con el señorito Sergio Pedro cuando le llevó el desayuno. Estaba muy callada, y sus compañeras se dieron cuenta que le pasaba algo.
-Mona ¿Te encuentras bien? Apenas hablas y de tu cabeza sale humo porque no paras de pensar. Tal vez te sientas mejor si nos lo cuenta ¿No te parece?
Mona se quedó pensativa por unos minutos y al final respondió:
-El señorito Sergio Pedro me beso esta mañana. -El detalle de que estaba dormido desnudo con Sandra Isabel se lo guardó para ella.
-¿No te gustó el beso? -Preguntó Mika.
Esa pregunta Mona no la respondió porque en ese momento entró Sergio Pedro sonriente y dando los buenos días a los presentes.
-Gracias por el desayuno Mona. Si no te importa me gustaría hablar contigo a solas.
Las demás no les hicieron falta ninguna invitación y se fueron al segundo salón para seguir limpiando la enorme casa que era como la historia interminable nunca se paraba de limpiar.
-Mona respecto al beso he de confesarte que no he besado a nadie como tu. Y me gustaría que seamos amigos y algo más.
Mona se sentía como en un anuncio de compresas con trompetas por aquí y por allá y como si alguien le diera una extraña bebida y con ella pudiera volar. Sentía mariposas en su barriga. Quería cantar esa canción que decía: ESTANDO CONTIGO, CONTIGO, YO ME SIENTO FELIZ. Pero algo tan bueno no podría ser para ella.
-Mona. -Al decir su nombre, a Mona se le puso la piel de gallina. -Mona lo que te digo, te lo digo con el corazón en la mano. Tengo demasiado corazón y seria un egoísta si no lo comparto contigo ¿Que me dices? ¿Serias mi amante, mis ojos, mis oído, mi ser, mi todo?
Tantas palabras llenas de sentimientos hizo que Mona hablase y dijo:
-Yo lo que quiero es ser una chica Almodovar, como la Maura y como Victoria Abril. Un poco lista, un poquitin boca. Ir con Madona en una limosin. Yo quiero ser una chica Almodibar, como Bibi, como Miguel Bosé. Pasar de todo y no pasar de moda. Bailar contigo el ultimo cuplé. Eso si que me haría completamente feliz.
-No te puedo prometer que seas una chica Almodobar pero conmigo vas a bailar desde el primer hasta el ultimo cuplé. Te lo prometo.
Y ese pacto fue sellado por un largo, húmedo, sensual beso.

CAPITULO TRECE: JUAN ANTONIO, JUAN ANTONIO, JUAN ANTONIOOOOOOOOOOO.

0 comentarios:

Publicar un comentario