QUINTA PARTE DE RESIDENCIAL PARADISE


CAPITULO TRECE: JUAN ANTONIO, JUAN ANTONIO, JUAN ANTONIOOOOOOOOOOO.

María Luisa no podía esperar a la noche quería poseer a Juan Antonio inmediatamente y aprovechando la ausencia de su marido eso le dio mas fuerza a su impulso sexual.
-Juan Antonio, ven conmigo, necesito de tu ayuda.
Juan Antonio miró a su padre este con un movimiento de cabeza le indicó que fuera.
Y ambos entraron en la casa.
-¿En que la puedo ayudar?
-Todo a su momento, por el momento acompañame y no digas nada.
Y eso fue lo que hizo Juan Antonio.
Entraron en el dormitorio de la señora, ella cerró la puerta con llave y de un empujón tiró a Juan Aantonio a su cama y con gestos rápidos y algo torpes ella se empezó a quitar el camisón mientras que el se quitaba la correa del pantalón y con ayuda de sus pies se quitaba los zapatos. Ella se tiró encima de él mientras le decía:
-Besame, besame, besabe mucho. Como si hoy fuera la ultima vez.
-Soy como un lobo que va detrás de ti y tus huellas a de seguir. -Dijo Juan Antonio mientras se ponía encima de ella.
-Juan Antonio, Juan Antonio, Juan Antonioooooooooooo.

CAPITULO CATORCE: EL SECRETO FUE DESCUBIERTO.

Mika estaba distraída limpiando los cuadros clásicos que colgaban en la pared del pasillo que daba a los dormitorios, cuando Juan Antonio salió del cuarto de la señora y casi se tropieza con ella. Su cara cambio al igual que la cara de Mika y sin decir nada ambos volvieron a sus asuntos.
Llegó la tarde, Luis Mario llegó a casa, Daniel Guzmán se despertó, Rosana Margarita dejó de leer, Sandra Isabel no estaba en casa y Sergio Pedro estaba viendo la tele. Un programa donde los invitados iban y contaban su vida sin tapujos.
La tele estaba algo fuerte así que se oía a la perfección la voz de la presentadora diciendoo: Nuestrapróximoo invitado se llama Aurelio y según él es un rompe corazones, un fuerte aplauso para Aurelio. El tipo que salio detrás de la puerta era más feo que pegarle a un padre en navidad o mandar a la abuela por drogas. En definitiva el tipo era todo un friky.
-¿Has buscado casa? -Preguntó Luis Mario mientras se aproximaba a la mesa de madera de roble envejecida para coger el mando a distancia y cambiando el canal para ver un reportaje de animales ponzoñosos.
-Todavía no.

-Me lo imaginaba. -Dijo dando un suspiro y echando una mirada hacia al techo.
-Mami, prepararme un Martini blanco seco con triple ración de aceitunas rellenas de anchoas.
Mami obedeció al instante.
-Ahhhh, ¿Ya has llegado? -Preguntó María Luisa dando volumen a su melena con las manos.
A esa pregunta no contestó Luis Mario porque era evidente de que ya había llegado a casa.
El almuerzo se sirvió en el tercer salón donde había una gramola bastante antigua pero que funcionaba muy bien. Tenia un viejo disco de Natalie Cole.
Luis Mario puso ese viejo disco y la primera canción que se escuchó se titulaba the very thought of you.
La mesa estaba decorada con tres copas, una para el agua, otra para el vino y la tercera para el cava. Tres cubiertos, una cuchara con los bordes de oro,un tenedor para la carne y otro para el pescado al igual que los dos cuchillos. Las servilletas era de la India o al menos eso era lo que anunciaba el Corte Ingles promocionando la semana fantástica de la India.
Y en medio de la mesa había un canasto de fruta imitando la forma de una cascada.
Mona empezó a servir la sopa de marisco, con fideos finos, mejillones sin cascara, calamares recién cogidos del mar Mediterráneo, merluza, gambas y langostinos tigres. Luego sirvió perdices a la sidra y por ultimo una Dorada a la espalda con guarnición de patatas a rodajas con cebollas, pimientos rojos y verdes salpimentados. Y de postre sorbete de limón.
El disco casi había terminado al igual que todos los presentes de comer.
Todos se retiraron y dejaron que las amas de llaves hicieran su trabajo.
En un periquete la mesa estaba quitada y en la cocina las tres se pusieron a limpiar.
-¿A que no sabéis que es lo que he visto esta mañana? Os vais a quedar muerta cuando os lo cuente. Yo todavía no me lo puedo creer.
Mami y Mona se miraron por unos segundos y luego miraron a Mika.
-Venga cuéntanos, no nos mantengas mas en ascuas y suéltalo ya. Si lo estas deseando, mirate, mirate. Si estas chirriando los dientes.
Todas rieron.
-Esta mañana estaba limpiando los cuadros que hay en el pasillo de los dormitorios cuando he visto salir a Juan Antonio del cuarto de la señora. No le quise decir nada pero estaba muy sudado y su cara al verme delató lo que ahí dentro estuvo haciendo.
-Vaya con la señora. Y parecía que no había roto un plato en su vida.
Mona no dijo ningún comentario al respecto tan solo deseaba ver a su amado para poder contárselo.

CAPITULO QUINCE: LA BORRACHERA.

En toda la tarde Mona no encontró el momento oportuno para contar esa noticia y tuvo que esperar bien entrada la noche porque el señorito Sergio Pedro salio de marcha.
El reloj de campana sonó 3 veces indicando que eran las tres de la mañana. La puerta de la entrada se abrió y entró Sergio Pedro, a penas se podía mantener en pie y Mona tuvo que ayudarlo a que se sentara en el sofá.
-Cielo. Te has pasado bebiendo. Ya veras mañana como te dolerá la cabeza.
-No te preocupes chica Almodobar. Bicho malo nunca muere. Y es más. Esta soledad que se pega a mi alma, en la dulce soledad de este campo de otoño.no hay momento de sosiego. Sin amore ilusiones puras y puro conformismo intentando levantar el espíritu nostálgico de querer estar contigo y nunca estarlo. Llamame borracho, borracho. Borracho de amore y libertades. Borracho por tu nombre.
-Sergio Pedro. Te tengo que contar lo que ha ocurrido esta mañana ¿Pero no se si estas en condiciones de escucharlo?
-Cariño estoy borracho no sordo.
Eso a Mona le hizo gracia.
-La señora María Luisa tiene una aventura con Juan Antonio, el jardinero.
Al recibir la noticia la borrachera despareció al instante.
-¿Como sabes eso?
-Me lo contó Mika.
-Te quiero Mona, parece ser que mi corazón ya tiene dueña.
Su mano tocó el rostro de Mona cojio su cara con ambas manos y la beso.
Sus labios sabían a Ron, Ginebra, Lima, y Vodka pero para Mona ese beso era mas dulce que el azúcar.

CAPITULO DIECISEIS: LOS DESEOS DE LA MUJER DE MARTIN.

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