CAPITULO VEINTE: EN LA BOCA DEL LOBO.
Martín se acercó a María Luisa y le dijo poniéndole su mano en la cintura.
-Veo que mi mujer tiene nuevo compañero de baile ¿Te apetece darles un poco de envidia? No es por presumir pero el baile seme da bastante bien.
-No lo pongo en duda, pero estos tacones me están destrozando mis pies.
-Ohhhh. Es una lastima.
Ambos sonrieron.
-Bonita fiesta Martín. -Dijo Bernardo Gabriel. Amigo de la familia desde que Martín era un crío.
-El merito es de mi mujer.
-¿Te puedo hacer una pregunta? -Preguntó María Luisa.
-Claro, pero si vamos hablar sera mejor que vayamos a otro sitio mas tranquilo.
María Luisa se puso a buscar con la mirada a su marido y Martín se dio cuenta de ese detalle.
-Tranquila. Se están divirtiendo y no creo que vayamos a tardar mucho. Volveremos a la fiesta antes que ellos se den cuenta de que hemos
desaparecido. ¿Y bien? -Preguntó Martín alargando la mano para que ella se la cogiera. Y juntos fueron al salón de juegos.
La puerta corredera de madera de caoba se abrió sin hacer ningún tipo de ruido. Entraron y Martín cerró la puerta.
-¿Te gusta jugar al billar? -Preguntó dirijiendose a la mesa de billar mientras cojia el taco.
-Martín, no hemos venido aquí para jugar. -Dijo María Luisa en un tono maternal.
-Tienes razón. Así que pregunta cuanto desees.
-¿Que asunto te traes entre manos con mi marido? Y no me digas que es un asunto inmobiliario porque no me lo trago.
Martín dejó el taco encima de la mesa de billar y se dirijio muy despacio hacia ella.
-Veo que no te andas por las ramas.
-¿Me lo vas a decir?
Martín se quedó a un palmo de donde ella estaba, inclinó levemente la cabeza y le respondió.
-Eso depende de ti ¿Cuanto deseas saberlo y que precio estas dispuesta a pagar? Porque esa información no es gratis.
En ese momento se dio cuenta ella que se había metido en la boca del lobo
-Creo que no ha sido una buena idea la de estar aquí.
-Si quieres volver a la fiesta, la puerta esta abierta yo me quedare aquí jugando al billar.
María Luisa dudó unos instante.
-Cierra la puerta cuando salgas. -Dijo Martín golpeando la bola blanca que hizo una carambola y metió la bola roja rallada.
-Lo deseo mucho. -Contestó al fin.
Martín siguió jugando.
-¿Y que precio estas dispuesta a pagar?
María Luisa se acercó a el. Puso su dedo en la espalda de el y le dibujo un corazón. Y la mano de Martín le correspondió debajo de bajo de su falda.
Sin quitarse la ropa el la hizo suya.
-Yo ya he cumplido mi parte del trato, ahora te toca a ti.
-El asunto que me traigo con tu marido es un asunto inmobiliario.
Al escuchar esas palabras María Luisa se sintió traicionada e iba a montar en cólera pero se dio cuenta de que eso tal vez era lo que el quería se mordió el labio inferior de su boca y cuando iba a salir de ahí dijo Martín sin mirarla.
-¿Te ha gustado?
María Luisa empezó a reír y le respondió.
-Querido no eres hombre para mi. Y si todavía no te ha quedado clara la respuesta te lo diré de otra forma. No he sentido nada de nada.
Martín no dijo nada tan solo golpeó otra bola.
CAPITULO VEINTIUNO: UN LOCO A DOMICILIO.
Rosana Margarita vino a casa con un invitado un tanto especial, su pelo era largo, lacio y de color negro. Su piel era blanca pero un blanco radiactivo. Sus ojos eran de color avellana claros. Vestía con camisa blanca de mangas anchas y largas, pantalones blancos y zapatos sin cordones también blancos. Su forma de hablar también era especial alargaba las ies y tenia un acento argentino.
-Pasa no te quedes en la puerta. Todavía es temprano y seguro que mis padres ni mis hermanos están en casa. Solo están las tres amas de llaves pero seguro que no van a decir nada.
-Eso a miiiii, no me iiiiimporta. Me gusta estar contigo. Tenemos que aprender muchas cosas del uno y del otro.
-Si. Sentémonos en el sofá, estaremos mas cómodos.
Mika entro en el salón y al ver ese chaval que no tendría mas de 25 años se asustó.
-Señorita Rosana ¿Se puede saber que haces con ese tipo tan siniestro?
Rosana soltó una carcajada.
-No es ningún siniestro, es un amigo. Se llama Gabriel.
-¿Un amigo? ¿Desde cuando? No me gusta su aspecto, no me da buena espina.
-Vamos Mika, es argentino.
-Y yo soy colombiana y no voy por hay asustando a las personas.
-Por favor Mika no quiero que el te escuche. Es muy sensible.
-¿Sensible? Viéndolo de cerca muy sensible no parece. Pero quien soy yo para como se dice JUZGAR. Eso es quien soy yo para juzgar a ese siniestro. Pero si lo ve tu madre yo me lavo las manos como hizo Pilatos.
-Gracias, eres un sol, un encanto, eres …....
-Dime que es lo que quieres que te traiga de comer. -Interrumpió Mika poniendo los ojos en blanco.
-Dos Coca Colas y un par de sándwich de pavo con lechuga y tomate.
-Vale pero antes de irme dime ¿Se va a quedar tu …... tu invitado mucho tiempo?
-Creo que no.
-Ahora mismo te traigo los sándwich y la Coca Cola.
Rosana Margarita volvió con su invitado.
-¿No le he caiiido biiien, verdad?
Rosana Margarita miró a esos ojos de color avellanas claros y respondió.
-Es que no te conoce.
CAPITULO VEINTIDOS: UN PERRO COMO TU.
2 comentarios:
Estoy deseando conocer el final, tiene, verdad? animo Abel, eres grande y no te das por vencido, como tiene que ser.
jajajajaja claro que tiene final pero todavia queda un poco para conocer ese tan esperado final
la noventa parte el viernes como siempre jajajajajajaj
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